Bahía Blanca es reconocida como uno de los polos petroquímicos más importantes de Argentina. Desde Grupo Bahía Energía, a través de nuestra empresa Biosanfe, avanzamos con un proyecto que busca diversificar y fortalecer ese perfil industrial, incorporando el desarrollo de biocombustibles como una nueva oportunidad estratégica para la región.
Se trata de un complejo agroindustrial orientado a la producción de bioetanol a partir de maíz, Combustible Sustentable de Aviación (SAF) y metanol verde. La primera fase del proyecto, que ya se encuentra en construcción, contempla la puesta en marcha de una planta de bioetanol, marcando el inicio de una serie de desarrollos que pueden posicionar a Bahía Blanca como un futuro polo de biocombustibles en el país.
Un complejo agroindustrial para impulsar la transición energética
El proyecto está ubicado en el kilómetro 676 de la Ruta Nacional N°3 y fue planificado para desarrollarse en tres etapas.
La primera etapa estará enfocada en la producción de bioetanol utilizando maíz como materia prima. Esta planta tendrá una capacidad inicial de 150.000 metros cúbicos anuales, destinados principalmente a abastecer el consumo interno.
Además, como parte del proceso productivo, se obtendrán granos secos destilados con solubles (DDGS), un subproducto que será destinado a la alimentación animal. De esta manera, el proyecto genera una sinergia clave entre la industria energética y la actividad agropecuaria, agregando valor a la cadena productiva.
El intendente de Bahía Blanca, Federico Susbielles, destacó la relevancia de esta iniciativa para la ciudad y para la economía argentina:
“Esta producción tiene altísima rentabilidad y muchísimo valor agregado. Es el tipo de exportaciones que Argentina necesita. Es una inversión que apuesta por la sostenibilidad y el empleo calificado”.
Durante su etapa de construcción, el complejo generará hasta 600 puestos de trabajo, mientras que una vez operativo permitirá crear alrededor de 180 empleos permanentes.
Próximas etapas: SAF y metanol verde
Luego de completar la primera fase de bioetanol, proyectamos avanzar con una segunda etapa que permitirá expandir la capacidad de la planta hasta alcanzar los 300.000 metros cúbicos anuales.
Parte de esa producción será destinada a exportación, mientras que otra fracción será utilizada para la fabricación de Combustible Sustentable de Aviación (SAF), mediante la tecnología Alcohol to Jet (ATJ).
El desarrollo de SAF representa un paso estratégico para acompañar la transición energética de la industria aeronáutica, que a nivel global avanza hacia objetivos de sostenibilidad y reducción de emisiones. En ese sentido, Aerolíneas Argentinas anunció hace poco más de un año la firma de un acuerdo con la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) para comenzar a utilizar SAF en todos sus vuelos a partir de 2027.
La tercera etapa del proyecto contempla la construcción de una planta de biometanol, con una capacidad estimada de 140.000 toneladas anuales. Este biocombustible será producido a partir del dióxido de carbono generado durante el proceso de fermentación del etanol.
Este enfoque permite reducir emisiones de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, aprovechar de manera eficiente los subproductos industriales del proceso.
Qué es el metanol verde y cuáles son sus usos
El metanol verde, también conocido como metanol renovable, es un biocombustible de segunda generación producido a partir de fuentes no fósiles, como biomasa o dióxido de carbono capturado.
Tiene múltiples aplicaciones industriales, desde la industria química hasta la producción de plásticos y resinas. Uno de sus usos más relevantes se encuentra en el transporte marítimo, sector que enfrenta una presión creciente para reducir sus emisiones de carbono.
El metanol verde también puede mezclarse con otros combustibles o utilizarse en celdas de combustible, lo que lo convierte en una alternativa versátil dentro del proceso de transición energética.
Al incorporar CO₂ en su proceso de producción, este biocombustible ofrece un impacto ambiental considerablemente menor en comparación con su equivalente fósil, posicionándose como una solución atractiva para industrias que buscan cumplir con nuevas normativas ambientales y objetivos de reducción de emisiones.
Bahía Blanca: de polo petroquímico a polo de biocombustibles
Este proyecto refuerza la transformación de Bahía Blanca, históricamente reconocida por su perfil petroquímico, hacia un rol cada vez más relevante dentro de la bioeconomía argentina.
Federico Susbielles también remarcó la importancia estratégica de acompañar esta inversión:
“Es muy importante defender la posición de Bahía Blanca en su conjunto por lo que esta inversión significa. Tiene que ver con el futuro, estamos hablando de transición energética, de sostenibilidad, sustentabilidad y de empleo de alta calidad”.
Por su parte, Juan Manuel Ritacco, CEO de Grupo Bahía Energía, explicó que este complejo agroindustrial no representa únicamente una nueva planta, sino un ecosistema productivo integral:
“Estamos en Bahía Blanca porque somos bahienses, pero también porque logramos un consenso para desarrollar un proyecto que no solo produce biocombustibles, sino que crea un sistema productivo completo”.
Un paso adelante para la bioeconomía argentina
Con este desarrollo, desde Grupo Bahía Energía continuamos impulsando inversiones que combinan innovación tecnológica, sostenibilidad ambiental y generación de empleo calificado.
La transición hacia biocombustibles como el bioetanol, el SAF y el metanol verde responde a una demanda global creciente de energías más limpias, pero también representa una oportunidad estratégica para diversificar la matriz productiva argentina.
Bahía Blanca cuenta con condiciones logísticas, industriales y humanas para desempeñar un papel protagónico en este proceso. Nuestro compromiso es seguir desarrollando proyectos que generen valor, impulsen nuevas capacidades productivas y acompañen la evolución energética del país.
Fuente: Bioeconomia
